Hoy no hablo en quechua ni me visto de arcoíris.

Hoy no golpeo mi pecho con llanto pandémico.

Hoy no me lleno la boca con retórica gutural.

Hoy mis emociones protuberantes dicen alalao.

Hoy piso firme esta tierra y contemplo el amanecer.

Hoy respiro el primer aroma por siempre.

Hoy la tenue luz acaricia mi cuerpo impaciente.

Hoy saludo al sol con la mirada tierna.

¿Acaso será suficiente?