(Para Silvia)

El día trae las angustias de siempre
y es hora de recurrir a lo esencial.
Rezo junto a mis hojitas sagradas,
esperando el afecto celestial.

Yo aquí y tú allá mi señora,
interrumpidos por la distancia,
y esta misteriosa hallpa solo trae tu aroma,
como si no fuera suficiente tu ausencia.

¿Cómo es que estás aquí mi amor?
Si constantemente reclamas el verde de mis dientes,
mi aliento a tierra,
mi risa incompleta,
mi parco interés,
mi solución teórica,
mi prisa inerte…

Date cuenta, por favor date cuenta,
que mi vicio no son estas amargas hojas,
si no tu delicioso aroma.