(A l@s peregrin@s del Santuario del Señor de Qoyllurit’i)

Partimos de una intención. Damos el primer paso, solos o acompañados, en silencio, a veces cantando y danzando.

Fácilmente inclinamos la soberbia, nos arrodillamos ante el Cristo. Levantamos la mocha solo para apreciar la cruz, Su sacrificio.

Nuestro corazón proclama perdón y gracia. La nieve nos unge, el frío nos templa. Los pasos se alinean.

Toda pena y toda angustia queda encerrada en las piedras. Vamos ligeros. La amargura se extingue en las velas. El Padre nos acaricia con el viento. El camino es luminoso.

Seguimos el paso Ch’unchu, incansables. Proponemos con el rostro indómito y suplicante nuestra firmeza. No hay alegría ni lamentos, es sobriedad. Es paso firme. Tiene horizonte, sabe a dónde va. Conoce el final.

Es la roca del Cristo, su perdón, su beneplácito. Es la llama del Inti Alabado, que encierra mi cuerpo y renueva mi espíritu. Es la nieve resplandeciente, la pureza de mi alma, el final de mi existir.

Martes, 09 de junio de 2020

Festividad del Señor de Qoyllurit’i.