A Hernán Sullca Tito

Yo votaré por la izquierda, sí, por una izquierda que defienda la vida en todas sus formas, niveles y circunstancias.

Por una izquierda que no discurse, sino que actúe, que ponga manos a la obra. Por una izquierda que no llene sus bolsillos con el trabajo ajeno, sino que llene los bolsillos ajenos con su trabajo.

Por una izquierda que recite el evangelio del servir, que sea capaz de ofrecerse.

Por una izquierda franca, transparente, justa e incorruptible. Por una izquierda proponente, constructiva y edificadora.

Por una izquierda que proclame a la gente y a la humanidad, por una izquierda que deje a un lado sus diferencias y clasificaciones, por una izquierda acogedora y multiforme.

Votaré por una izquierda que no sea injuriosa, quejumbrosa, trajicomediosa y convenida, sino por una izquierda productiva, proponente, consensual, sacrificada, justa, equitativa, reconfortante y respetuosa.

Yo votaré por una izquierda que beba del capitalismo sin prejuicios ni culpas. Votaré por una izquierda que esté dispuesta a girar a la derecha si considera que es el camino correcto.

Sí, votaré por una izquierda india, blanca, negra, chola y aymara, por una izquierda quechua, china, japonesa y venezolana, por una izquierda femenina, masculina, sabatina y dominical, por una izquierda clerical, laica, evangélica y espiritual, por una izquierda homosexual, bisexual, transexual, lesbiana y atea…

Votaré por una izquierda que relate el amor como paradigma, por una izquierda convocante, dulce y alegre.

Sí, votaré por una izquierda que nace hoy en mi pecho y que toma forma en mi pluma.

Donaldo Humberto Pinedo Macedo.

Cusco, viernes 15 de noviembre de 2019