Lo nuestro es una historia de amor,
una novela romántica,
un suceso impredecible,
un libro refulgente como el nevado.

Contiene hojas pulcras y sinceras
que a veces rompo.
Perdona por esas hojas maltrechas,
por esos garabatos groseros y
esa pluma severa,
siendo tú un concierto de suaves palabras,
de tiernos hechos y lúcida memoria.
Siendo tú un quehacer cotidiano,
un hecho infatigable, una idea consecuente,
un pensamiento comprometido.

Es que a veces divago en ilusiones,
en recuerdos no realizados;
es que a veces me encierro en mis deseos,
en mis fracturas solidificadas,
en la magnificación de mis insignificancias.

Perdona mi amor por esas hojas rotas,
magulladas, lastimadas,
dolientes, desvirtuadas,
mal escritas, despintadas,
abruptas y trasnochadas.

Perdona por esa tinta gruesa,
descontinuada, distraída y deforme,
por ese coágulo molesto,
ininteligible, errante y ermitaño.

Solo quiero rescribir
con mi pluma amante,
para reencontrarte,
para redescubrirte,
para adorarte,
para acompañarte,
para seguirte.

Hagamos el libro una vez más,
en el arrullo de la noche fría,
en el primer beso inusitado,
en la primera mirada de amor,
en el Cristo Crucificado,
en el apapacho de los Apus,
en la casita de las alasitas,
en la sorpresa de los amigos.

Rescribamos esta historia,
esta novela de amor que no es turca,
esta historia de amor que ni siquiera
es peruana,
sino más bien 100% tuya y mía.