Talvez la primera imagen de la Virgen Inmaculada Concepción del Cusco haya sido la de nuestra Basílica Catedral. Sin duda la imagen conocida como “La Linda de la Catedral”, fue traída o mandada a confeccionar por los primeros españoles, quienes fueron devotos del naciente dogma de la Concepción Inmaculada de María.

El primer libro del Cabildo del Cusco (1534) dice que Francisco Pizarro determinó que la Iglesia Mayor tendría el nombre de Nuestra Señora de la Concepción (Mendiburu, 1902: 196). Ya en 1651, el Cabildo Eclesiástico y Secular nombran a la “Purísima Concepción a la que se le llama “La Linda” como la patrona de la provincia y la ciudad del Cusco (Lámbarri, 1993: 267).

Aunque la devoción a “La Linda de la Catedral” empezó con los españoles, no tardó en tomar cuerpo en la nobleza inca, como así se aprecia en la serie de los óleos del Corpus Christi del Cusco del siglo XVIII.

Siempre hay confusión o algunas virtuosas derivaciones del dogma de la Inmaculada Concepción de María en nuestro medio católico cusqueño. En 1854, el Papa Pío IX, mediante Bula Papal Ineffabilis Deus proclama que María “fue preservada inmune de toda mancha de pecado original, en el primer instante de su concepción”. Pero la devoción local a transcrito el dogma católico a su manera, es decir, no ha seguido la doctrina al pie de la letra, sino que lo ha reinterpretado tomando como referencia la talla o la imagen de “La Linda”.

Según las devotas, la imagen de “La Linda” está gestando al niño Jesús en su barriguita y por ello recibe la gracia de la concepción inmaculada. De esta forma, María concibe un hijo inmaculado, puro, sin pecado original. Así, el milagro de la concepción, que es una provisión divina, es a la vez una atribución exclusiva de “La Linda” a diferencia de otras advocaciones de María.

Por esta razón, no es extraño que la devoción a “La Linda” se haya difundido sobre todo entre las mujeres que solicitan el favor de la concepción de un hijo o hija. Así, la poderosa imagen de “La Linda” es poseedora de los poderes de la concepción y de la fertilidad.

Pero también “La Linda” tiene un estatus social definido. Ya hemos notado que antiguamente estuvo ligada a los primeros españoles asentados en los alrededores de la Catedral y luego a la nobleza incaica. Ahora mismo, el sector social más allegado a “La Linda” es el que sobresale en términos económicos, sociales y políticos. La gente de otras advocaciones suele llamar a las devotas de “La Linda” como “las pitucas del Cusco”. Incluso a veces “La Linda” toma actitudes o la personalidad de sus devotas, pero siempre de manera incomparable y alturada, dada su condición divina.

Pero encerrar la devoción a una categoría social específica no es más que una denominación general con fines de diferenciación. Al interior de la devoción a “La Linda” solo encontramos un gran respeto y afecto a la imagen de María, quien provee o cultiva el milagro de la concepción.

Donaldo Pinedo y Silvia Bonet

Cusco, 08 de diciembre de 2019