Papi, ven conmigo a jugar,
enséñame a caminar,
porque tu ejemplo sabes dar.
Papi, en este mundo que se abre de par en par,
dime ¿Cuál paso debo dar?

Papi, vamos a jugar,
que nos cuide tu firmeza,
vamos con este barbijo,
ay qué pereza.
Sí, papi, venceremos este virus,
pongamos a trabajar la cabeza.

Papi, tus actos son lecciones,
tu dureza a veces necesaria,
aunque la ocultas tras una risa traviesa,
que solo a mi madre le interesa.

El pan llega a diario a nuestra mesa,
es tu esfuerzo y entereza.
En este pecho la enfermedad no ingresa,
porque mi padre comanda con firmeza.

Padre, me acaricias con tus consejos,
me formas con tus actos,
me delineas con tu trato.
Tu propósito es amarme,
tus valores son los míos,
tu trabajo es jugar conmigo.

Padre, no tienes miedo a nada,
caminas como si todo lo supieras,
hasta las travesuras de mi hermana.
Padre, me enseñas que vivir es amar
y que morir es un paso más.

Padre, tus pasos quiero seguir,
aunque a veces te pueda contradecir.
Padre, en mi largo caminar,
tu presencia siempre debe estar.
Padre, enséñame a vivir,
porque tus consejos voy a seguir.