Anécdotas sobre la gente de la hermana República de Venezuela en el Perú

Durante mi estadía en el Cusco y mis viajes a Lima y Ucayali, muchas personas me han compartido sus experiencias con los nuevos compañeros de barrio, la gente de la hermana República de Venezuela.

La gente del Perusito utiliza el término “chamo” y “chama” para referirse a los nuevos vecinos. También usa “veneco” o “veneca”, pero estas palabras tienen origen burlesco y despectivo, así que mejor las dejo a un lado. En Venezuela los términos “chamo” y “chama” se utilizan para referirse a los niños, niñas o adolescentes, pero al parecer se ha generalizado para referirse a todas aquellas personas con las que se quiere iniciar una conversación casual. El Perusito del ceviche, del cuy y del juane, por su gran diversidad cultural, es un país acogedor y hospitalario. La gente del Perú se abre al visitante para cultivar su diversidad. Pero de una u otra manera, aún somos un país “chamo”, quiero decir adolescente, porque en nuestro proceso de madurez a veces se reflejan destellos de racismo y xenofobia.

Bueno, vamos a las anécdotas. Comparto con ustedes cuatro, nada más. Al final agrego un epílogo.

Mi esposa y las venezolanas

“Señor Donaldo, debo decirle que gracias a las venezolanas las peruanas ahora se arreglan. Por ejemplo, aquí mi esposa, que antes salía a comprar pan con el cabello despeinado y con la pijama puesta, así todo desgreñada, ahora que hay venezolanas sale a la calle bien arreglada. Da gusto señor Donaldo, da gusto ver a mi señora traer el pan”.

“Oye -le dice su señora-, ¿tú crees que me visto así por las venezolanas? Te equivocas papito, yo me arreglo pa que me vean los venezolanos, jejeje!!!”.

El chip racista

“Señor Donaldo, le comento que desde que hay venezolanos por todas partes, en los restaurantes, atendiendo en los negocios y eso, el trato al cliente ha mejorado. Cuando voy a comprar algo me dicen “en qué le sirvo Rey”, “Mande mi Rey” y frases así. Te convencen, te tratan bien. En cambio, los peruanos te maltratan. Es más, los venezolanos atienden por igual al cholo, al negro, al chino, al blanco y al gringo. No tienen ese chip racista en la cabeza que nosotros tenemos. El peruano según te ve, según eso te trata. Por ejemplo, yo que soy limeño, imagínese cómo lo trataría a Ud. si lo veo con ese cabello largo…”.

El venezolano guapo

“Pucha te cuento amigo, la otra vez pedí gas para mi casa, y el gasero era un venezolano guapísimo, cuero!. Pucha, lo hice pasar al toque, me cambió el gas. “Casualmente” la cocina fallaba amigo, no sabía qué era. Tú me entiendes ¿verdad?. Ya se quería ir el chamo, pero me hice la que no tenía sencillo, me puse a buscar por “todos lados”. Entonces le dije: “mira amigo, me acabo de pintar las uñas, no puedo meter las manos en mi bolsillo donde está el sencillo, por favor ayúdame a sacar el sencillo, jelp mi plis!!!!” -O sea le dijiste: “hazme chachu, pero no me malogres el maniquiur”-. “Sí, algo así, jajaja”.

Mi casa Perú-Venezuela

-¿Tía, en serio tienes tres venezolanos en tu casa? “Sí sobrino. Soy cristiana y no puedo voltear la mirada. Acuérdate del buen samaritano”. -Pero ni los conoces tía. “Desde luego que no, pero eso no importa, los acojo y punto. Les presto un cuarto hasta que consigan trabajo. También les apoyo con el alimento. Incluso hay uno que ya quiere traer a su esposa e hijos” -O sea que vas a estar full jaus tía. “Ya veremos”. -Mis respetos tía, pero ¿mis primos no te dicen nada?. “Me han dicho de todo, pero yo les digo que si no les gusta que se vayan de la casa, que se vayan a Venezuela a ver si les gusta, jajaja”.

Epílogo

La gente de la hermana República de Venezuela está pasando por una diáspora. Hemos tenido el privilegio de que hayan elegido nuestro país como destino. Han venido a darle un nuevo ingrediente a nuestra diversidad. Han llegado al Perú para enriquecernos.

Hay quienes trabajan dignamente. También hay quienes roban y matan, pero no por ser venezolanos, sino porque es gente desesperada, desorientada, como tú o como yo. Veíamos a Venezuela como una fábrica de “misses”. Ahora sabemos que es gente como tú y como yo, gente latina que requiere de nuestra hospitalidad. Ojalá se queden en el Perú para refrescar todas las sangres.

Así pues, acogemos a los extranjeros en su diáspora como los países vecinos nos acogieron en la nuestra, allá por la década del 80.

Cusco, 24 de octubre de 2019.